Joven indígena podría morir porque hospital le negó balón de oxígeno

Coharyima, 30 de junio 2020.- El sistema de salud se está ensañando con los más pobres y no solo con los que se han contagiado de covid 19, sino con los pacientes que sufren de diversas enfermedades y que están siendo abandonados a su suerte.

Jurel Wily Vargas Fernández, de 31 años, es una de las víctimas de la pandemia, aunque contradictoriamente él no tiene el covid sino fibrosis pulmonar. Más del 50% de sus pulmones están dañados.

Desde octubre del año pasado estuvo internado en el hospital Santa Rosa de Puerto Maldonado donde le proporcionaban asistencia con oxígeno, pero todo cambió con la pandemia.

En el acta de autorización que el pasado 20 de junio obligaron a firmar a Wily y a sus padres, se revela que “todo el servicio de medicina hospitalización está siendo golpeado por dicho virus, tenemos a casi todo el personal contagiado, licenciados, técnicos en enfermería y otros quedando así sin ningún personal para laborar en el servicio, teniendo un paciente con oxígeno permanente”.

En el mismo documento se lee que la doctora Teresa Vila Soto realiza el alta médica del paciente y le autoriza su salida con un balón de oxígeno prestado por el servicio de medicina con un nanómetro incluido para que sea llevado a su casa.

El problema se presentó en la puerta principal del hospital cuando los vigilantes impidieron que la familia se lleve el balón. De nada valieron los argumentos de la misma doctora Vila. Tampoco los requerimientos de la Federación Nativa de Madre de Dios-Fenamad. El director del hospital, Mario Paredes Acosta se negó a entregar el balón de oxígeno, al alegar que el paciente no tenía derecho.

Abrumados por la situación, y gracias a las gestiones realizadas por Fenamad y al hacerse público el caso por las redes sociales se consiguió que una persona caritativa le preste un balón de oxígeno, lo único que lo ata a la vida.

Willy y sus ancianos padres César Vargas Zorrilla y Felicia Fernández Zumaeta viven en un pequeño cuarto alquilado sin las mínimas condiciones sanitarias y la dueña les ha dicho que tienen que desocupar la habitación, porque supuestamente van hacer mantenimiento.

En las noches cuando no hay forma de llenar el balón, los ancianos se turnan para darle oxígeno ventilándolo con un trapo.

A pesar de los riesgos de contraer covid 19 por pertenecer al grupo vulnerable, don César tiene que ir a llenar el balón y en sus momentos libres buscar algún trabajo para sustentar los gastos que arrogan su permanencia en esta ciudad y la atención a su hijo. Algunas personas lo han ayudado económicamente, pero no basta.

Para la Defensoría del Pueblo, Wily no tiene derecho al balón de oxígeno que el estado podría brindarle.

COMPAÑERA DE VIDA

Jurel Wily es un indígena yine de la comunidad nativa de Diamante en la provincia del Manu. La pobreza ha sido la compañera de su familia. Solo estudió la primaria, porque a sus padres no les alcanzaba el dinero para comprar útiles escolares a todos los hermanos.

Ayudaba a sus padres en la chacra y cuando fue mayor, Wily se alejó de su comunidad para buscar trabajo y apoyar económicamente a sus hermanos menores. Así fue como llegó a una empresa petrolera en Loreto. Luego se trasladó al bajo Urubamba donde laboró en un aserradero, en Camisea como ayudante de electricista y finalmente en SSGG Bureau Veritas donde era reciclador de basura y de otros productos tóxicos. En esta empresa no estuvo ni un mes. Comenzó a enfermarse y por eso decidió regresar a su comunidad.

Al agravarse su estado, en octubre del año pasado sus padres lo trasladaron a Puerto Maldonado. Ahora la muerte está que lo acecha, porque las autoridades del hospital, de donde lo obligaron a salir, se negaron a darle un balón de oxígeno.

APOYO ECONÓMICO

Cualquier apoyo económico hacerlo llegar a la siguiente cuenta bancaria:

Jurel Wily Vargas Fernandez
DNI 45940807
Cuenta ahorros en Banco de la Nación
N° 04-513-059820
N° CCI: 018-513-004513059820-29