Su amor por su cultura le permitió ganar primer lugar de concurso fotográfico

Coharyima, 21 de noviembre, 2020.- Reynalda Corisepa Dreve tiene bien claro que significa ser originaria de un pueblo ancestral como el Harakbut, y sus menores hijas siguen sus pasos demostrando sus tradiciones en los diversos eventos que participan en la comunidad y a nivel de la provincia, al menos hasta antes de la pandemia.

Reynalda junto a sus pequeñas Mylet de 11 años y Lesli de 8 participaron en el I Concurso de Fotografía Indígena en la categoría de Tradiciones y/o costumbres obteniendo el primer lugar. 

Ellas presentaron la fotografía titulaba “Haciendo fogata en la playa”. En la descripción de la fotografía dice: Niñas harakbut formando fogata con paypi, material ancestral que se viene usando desde muchos años atrás para formar fogatas.

Para lograr que su cultura se plasme en esta hermosa imagen fotográfica contaron con el apoyo en el pintado corporal de su hermana, la reconocida lideresa indígena, Victoria Corisepa Dreve.

Reynalda o Reyna como la conocen más, recordó que cuando les comentó a sus pequeñas sobre el concurso, éstas se mostraron entusiastas y con la vestimenta y los diseños corporales se fueron a la playa donde hicieron las tomas fotográficas.

“Siempre incentivo a mis hijas. A ellas les gusta participar”, señala Reyna quien, sin embargo, reconoce, que la cultura Harakbut se está perdiendo entre los hermanos que sienten verguenza de sus orígenes.

DISCRIMINACIÓN

Ella también sufrió discriminación, pero su fortaleza espiritual le ayudó a superar el rechazo de sus compañeros del Instituto Superior Tecnológico Público del Manu.

“Estudio en el instituto y mis compañeros me decían nativa de mala manera.  Yo les contestaba, qué pasa si tu también eres nativo de la costa, sierra y selva. Si quieres saber más, averigua lo que significa la palabra nativo. Desde esa fecha mis compañeros ya no tratan de hacerme sentir mal. Soy de un pueblo originario y estoy orgullosa de serlo”, sostiene convencida.

Ella vive en la comunidad nativa de Shintuya en la provincia del Manu, junto a su esposo y cuatro hijas.